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Fecha de publicacion: 05 del 09 del 2005

Titulo: De Molares molestos, y Universos imperfectos...

Texto: Sin lugar a dudas, hay ciertas cosas que justifican la existencia humana. El Amor, la Belleza, el Arte, y algunos momentos de Felicidad evitan que nos asalte la idea de tirarnos por un quinto piso. Sin embargo… No hay que engañarse… El universo está mal hecho, y esta aseveración ya no sorprende a nadie.

La injusticia, la erosión, el paso del tiempo con sus consecuencias, la entropía, y principalmente los trámites municipales, nos recuerdan a cada instante lo lejos que estamos de un estado de perfección o beatitud.

Ahora bien… De las cosas más odiosas que existen en este universo –y que son unas cuantas- una de las peores es el dolor. Hay dolores de espíritu y dolores del cuerpo. Uno podría conjeturar que –en el caso de los dolores de espíritu- la intención última es el apredizaje. Pongamos por caso el siguiente ejemplo: Un muchacho sensible sufre por una mujer imposible. Sin dudas esto tiene que ver con el dolor, pero quizá lo lleve a templar su alma, a intentar ser virtuoso para merecerla, o a sublimar ese dolor en alguna actividad artística… Pensemos ahora en el dolor físico, y pongamos otro ejemplo: Este mismo muchacho sensible –y tal vez para olvidar a esa mujer imposible- pasó una noche de juerga, cenicientas de ocasión y mucho alcohol. A la mañana siguiente, después de semejante "mamua", se levanta con un insoportable dolor de cabeza. Aquí la función del dolor es también clara y de aprendizaje: No conviene tomar demasiado alcohol para olvidar una mujer... Mejor dedicarse al arte…

Sin embargo, la cosa se nos pone más complicada de justificar cuando se trata de un dolor en particular: EL DOLOR DE MUELAS.

El lector versado en cuestiones odóntológicas se apresurará a responder a los gritos que ese dolor nos enseña a cuidarnos los dientitos y a valorar la higiene dental. ¡¡¡MENTIRA!!! Digo yo mientras me tomo una pastilla de Ibuprofeno de 600 miligramos.

El dolor de muelas no nos enseña ABSOLUTAMENTE NADA sobre las vicisitudes de la vida, y es porque no tiene razón de ser. No tiene justificación como entidad. Es una de las cosas más inútiles y fastidiosas que existen en este universo… Otra vez, nuestro imaginario lector versado en cuestiones odóntológicas prodría levantar la mano y argumentar que -con justa razón- el dolor de muelas sirve para anoticiarnos de alguna infección la cual –de no ser tratada- podría llevarnos a un mal peor y hasta a la mismísima muerte. Es verdad… Ese es un buen argumento sobre la función que cumple el dolor como alarma, pero de ningún modo explica porque tienen que cariarse las muelas. Inclusive, admitamos que las muelas, por ser entidades sujetas a la naturaleza, y a los principios de la termodinámica tienden a corroerse, tienden a la desorganización, y si se quiere a la podredumbre lisa y llana… Yo entonces me pregunto: ¿Por qué el cuerpo no reemplaza una pieza usada por una nueva, si ya lo había hecho anteriormente con los dientes de leche?

La biología nos habla de la selección natural, de como nos fue creciendo el cerebro a través de millones de años, de cómo el hombre opuso el pulgar a los restantes dedos de la mano y eso le permitió la fabricación de herramientas, la evolución de la inteligencia, la aparición del lenguaje, la postura erguida y vaya uno a saber cuantas cosas más, pero… ¿¿¿Y LAS MUELAS…??? ¿No se le ocurrió a la evolución hacer un tercer, cuarto, o quinto cambio de la dentición…?

Pensemos en la imagen del hombre de las cavernas. En aquella época, supongo, no había cepillo de dientes, pasta, ni odontólogos… Las muelas tenían caries igual que ahora… Entonces… ¿Cómo se las arreglaban estos muchachos? ¿Será que se morían del dolor? ¿Se las sacaban a los trompazos…?

Otra cosa: Las caries son un flagelo mundial. Si, si… Aunque parezca una estupidez en el mundo moderno, en donde hay Internet, mandan “cuetes” a la luna, y transplantan corazones, el problema de las caries es una –si no la más- extendida enfermedad de la humanidad. Y yo vuelvo a preguntar… ¿Alguien investiga alguna vacuna contra este flagelo?

Se me dirá que mi planteo es sonso, que hay enfermedades mucho más importantes y mortales. Si… Debo reconocer que es verdad, pero no se si existen flagelos tan ampliamente extendidos como el dolor de muelas. Quien lo haya padecido o –como mi caso- lo esté padeciendo, sabe muy bien que el mundo deja de tener interés cuando te está volviendo loco una PUTA MUELA.

Entonces, recapitulando tenemos que: 1. El dolor de muelas no enseña nada sobre la vida. 2. Es una de las cosas más fastidiosas que pueden existir en este mundo. 3. Se trata de uno de los sufrimientos más extendidos sobre la faz de la tierra. 4. No tiene ninguna ventaja biológica. 5. Es un problema que viene acompañando a la humanidad desde el principio de los tiempos. 6. Mandan “cuetes” a la luna, descubren el código genético, clonan elefantes, pero nadie se ocupa seriamente por encontrar una vacuna contra esta porquería.

¿Y que conclusión sacamos de todas estas cosas…?

Por lo menos dos: la primera es que de las cosas mal hechas en este “universo mal hecho”, una de ellas son las muelas. La segunda es mucho más terrible y oscura: Es posible que haya en nuestro mundo moderno una especie de conspiración. Una perversa organización de multinacionales que quieran seguir vendiéndonos cepillos de dientes, pastas que se pretenden “anticaries”, hilo dental, amoxidales de los más variados miligramos y demás espejitos de colores.

El fin último de esta organización sería lograr el control de la enfermedad y no su erradicación, lo cual supondría -claro está- la pérdida de un negocio fabuloso.

Así las cosas, todavía dolorido, bajo los efectos de antibióticos y analgésicos, me despido para ir a lavarme los dientes antes de ir dormir. De paso, aprovecho éstas líneas para exhortar a alguna odontóloga soltera, de interesantes curvas y dientes perfectos a que me de una exhaustiva explicación sobre el asunto, preferentemente en algún café de la ciudad o en la íntima oscuridad de una sala de cine en día domingo. En todo caso, después podemos –entre otras cosas- discutir éste interesantímo tema…






Fecha de publicacion: 13 del 08 del 2005

Titulo: Eclipse de Mar...

Texto: Hace tiempo que no escribo, y no me refiero sólo a la editorial. Hace tiempo que no escribo nada… La vagancia por un lado y un puñado de buenas excusas por el otro pudieron más.
Se aproxima el día del niño y debo confesar que mi primera intención era escribir algo referente a dicha efemérides, sin embargo hoy por la madrugada, Sábado 13 Agosto del 2005, algo terrible e injusto ha sucedido. Sé que sólo algunos entenderán a que me refiero, y es por ello que pido disculpas a los lectores desprevenidos. Hay ciertas cosas en que las palabras fallan, se quedan cortas y no hay como nombrar. Justamente de eso se trata. De los agujeros que quedan en lo real, de esas cosas que de tan injustas hacen que miremos al cielo exigiendo una explicación aquí y ahora. Con bronca, con furia. De forma imperativa. Una explicación que sea clara y precisa… Y por más que pisemos fuerte contra el suelo, por más que apretemos los puños y miremos desafiantes hacia la estrella más lejana, la respuesta es ambigua y decepcionante: la respuesta es siempre el silencio.
Hoy, una parte de mi -y de otras muchas personas- se ha ido. Muy cerca de donde respiro aconteció un "Eclipse de Mar". Resiste en mi –y no es poco- el mejor de los recuerdos y una personalísima certidumbre… Algún día todos nos encontraremos. Sé que será de una vez… Y sé que será para siempre…






Fecha de publicacion: 14 del 06 del 2005

Titulo: reflexión a las 5 de la mañana y la verad no he dormido nada...

Texto: Dicho sea de pasó, este esta es mi primera editorial, aunque pueda creerse un poco tarde supongo que este es el momento, de escribir algo que realmente valga la pena que los demás lean. Hoy Miércoles 08/06/05 mientras tres cuartas partes del país, gritaba los goles de Argentina frente a Brasil, yo que no se si por una tradición familiar, designio divino o quizás costumbre, preferí ver una película que daban por canal 13. Esta película muy conocida titulada simplemente “Un lugar llamado Nontinghill” (creo que se escribe así? o no?); La historia es básicamente la misma que en todas las del genero romántico, que paso a detallar brevemente: Nuestro protagonista es un bien intencionado muchacho con visión de soñador, que trabaja como puede en su tienda de libros o mas comúnmente conocida como librería (acaso importa el rubro¿?), de situación civil soltero pero con rasgos de cargar en sus hombros una mochila llena de desamor y corazones rotos (obviamente hablando de Hugh Grant). Ella un chica que lo tiene todo (éxito, fama, dinero, belleza) pero, no todos son rosas, en el caso de esta historia ella (Julia Roberts) al igual que nuestro protagonista sufre de una frustración en la búsqueda del amor, quien cree que puede encontrarlo en la gente común, ósea fuera de lo que se llamaría el Jet-Set internacional. Bueno la película no se las pienso contar espero que la hallan visto o por lo menos alquílenla (se las recomiendo). Igualmente imagínense como ha de terminar una película así…después de muchas idas y venidas, gana el amor y viven felices para siempre FIN… pero el verdadero motivo de esta editorial es hacer una pregunta en vos alta o hasta tal ves parezca una reflexión… Cuántas veces quisimos vivir (o participar) en esas películas de pueblos que se construyen en las lejanías de ciudades céntricas tan voraces que nos hacen olvidar de todo lo espiritual del amor, donde la única preocupación sea llenarse de valentía y decirle lo que uno siente a la dama de turno dándole enteramente el corazón para que esta decida si lo toma o lo deja (aunque no conozco película de esta clase que allá terminado mal) o sino cuantas veces deseando estar en una de estas películas uno esta como un personaje principal en la vida real sin darnos cuenta, o haciendo un papel secundario en la película de otro…en fin uno nunca sabe, pero no puedo dejar de reconocer que este tipo de films me pueden, o por lo menos en el lapso de duración de la misma me hacen recordar y a la ves soñar “…esas noches de calor, llenas de ansiedad…” (bien decía Virus en sus letras) que quizá uno sea uno de los tantos Hugh Grant y en algún momento sin darnos cuenta venga nuestra Julia Roberts, y se empiece a rodar nuestro propia película, que dicho sea de paso sería bueno que tenga un final feliz como todas…… Pd: mnmmmnmnmn…acabo de terminar de leer todo lo que escribí… y me digo a mi mismo que tengo que aflojar con las comedias románticas por que son un camino a la perdición de la melancolía constante o me estoy dando cuenta de que cada día que paso sin compañía femenina me esta volviendo mas bala…..jajajajajajaja








Fecha de publicacion: 06 del 06 del 2005

Titulo: De Improbables, certezas, y alguna Esperanza...

Texto: Domingo, 23:30 de la noche. Me levanté hace poco y todavía estoy en ese extraño estado, a mitad de camino entre la vigilia y el sueño. Un estado en el que el mundo da la sensación de ser ajeno.
También estoy algo fastidioso. Ahora caigo en la cuenta de que he perdido todo el domingo y para colmo de males, sé positivamente que cuando me despabile el sueño vendrá –en el mejor de los casos- a horas inverosímiles. La consecuencia lógica de todo esto es que el lunes voy a transitar las calles como un idiota.
Barajo las posibilidades...
Ya es tarde para salir, y tampoco hay mucho para hacer –por lo menos que yo conozca- los domingos por la madrugada.
Miro por la ventana de mi cuarto e intuyo que afuera está medio fresco, así que descarto la posibilidad de salir a caminar. Por otro lado, nada más triste que “patear” sin rumbo por desoladas calles en las noches de invierno.
Tampoco tengo ganas de bañarme, arreglarme la barba, y combinar camisa, saco y pantalón. Dudo que si lo hiciera, al sentarme en la mesa de un bar, pedir mi primer café y encender un cigarrillo, a unas dos o tres mesas de distancia, haya una señorita con cara de preocupada. Que ella levantara su vista y su mirada se cruzara casualmente con la mía. Que yo tuviera el impulso de poner “cara de ganador” y acercarme a su mesa. Dudo que ella aceptara mi compañía y revelara sus secretos a un desconocido.
Sería poco probable que vengan a mi mente las palabras justas, y que ella quedara impresionada con mi "fina estampa". Más complicado aún sería que ella revelara su verdadera identidad: La de un ángel que baja a la tierra con el único objeto de salvar del tedio y la muerte a los muchachos tristes...
El resto de esta improbable historia ya se la estará imaginando el lector avispado... (O el lector que, como quien escribe estas líneas, ha visto muchas películas de “amor romántico”)... Vaya uno a saber porqué extraños designios celestiales, ella debe marcharse con las primeras luces del alba, y yo –que vengo a ser el protagonista de la película- descubro su ausencia al despertar desnudo en una cama, envuelto en sábanas blancas, y con esa sensación de hambre que sobreviene a los fogosos y reiterados encuentros amorosos... Dejo el reino de lo improbable a un costado. Mi camino hacia el estado de vigilia ya es irreversible. Ni bien termine de escribir, voy a hacerme un café... Mis amigos ya están cansados de repetirme que no existen ángeles con cuerpo de mujer. Y menos con la orden celestial de ir por la madrugada de Buenos Aires ofreciendo graciosamente sus encantos a los muchachos tristes, aunque sea con la excusa de salvarlos del tedio y de la muerte. Tal vez tengan razón, y hoy me quede mirando “Melrose Place” por la tele... O tal vez... Tal vez haya alguna remota posibilidad de que estén equivocados. Al fin de cuentas, el “reino de lo improbable” cuenta con una ventaja sustancial que lo diferencia tajantemente del “reino de lo imposible”. La improbabilidad, mal que les pese a los escribanos, deja algunas grietas por donde puede colarse la esperanza... Está decidido... Son las 00:15... Me voy a bañar, y luego me arreglaré la barba. Combinaré saco, camisa, y pantalón. A eso de las 01:30 entraré en el bar y me sentaré en una mesa. Pediré un café, encenderé un cigarrillo, y esperaré... Será mi ticket de entrada al “reino de lo improbable”... Será un paseo por los terrenos baldíos de la esperanza.






Fecha de publicacion: 21 del 05 del 2005

Titulo: Escribiendo "El Día de la Escarapela...", mirá...

Texto: La semana pasada no escribí nada.

Un poco por vagancia, un poco porque era Viernes 13, y otro poco porque de alguna manera, los hechos acontecidos aquel día y que son de público conocimiento me produjeron una extraña mezcla de tristeza y bronca.

Tampoco escribí por motivos más vulgares. Exámenes para la facultad, trabajo, y unas cuantas idas y venidas no mayores a las que nos sometemos todos; todos los días y en un mundo en donde la inmediatez cada día le gana una batalla más a la reflexión y la metafísica.

Sin embargo, siempre hay pequeñas cosas que parecen rescatarnos de todo ese vértigo con el único fin de plantearnos nuevos problemas, pero –gracias a Dios- mucho más nobles que pagar una factura de luz atrasada, cubrir una tarjeta de crédito, o apurarse por no perder el presentismo.

El Miércoles 18 de Mayo, como a eso de las 17:00 o 17:30 me encontraba haciendo un poco de tiempo en las inmediaciones de una escuela primaria. Resulta que la señorita que ocasionalmente yo estaba esperando, era también La Señorita (o quizá simplemente “La Seño”) de unos revoltosos infantes a quienes dudosos profesionales postmodernos les han puesto el insufrible mote de “niños índigos”.

Desde el umbral en que me encontraba sentado, tenía una vista privilegiada de cómo la horda de guardapolvos blancos se lanzaba desesperadamente a los brazos de sus respectivas madres, a fin de escapar lo más rápidamente posible del establecimiento educativo para dedicarse –probablemente- a menesteres muchos más placenteros que recordar de memoria la tabla del nueve.

Los pequeños uniformados, no sólo tenían en común el clásico guardapolvo blanco (la gran mayoría de los varones con la martingala o un bolsillo colgando), sino que llevaban en el ojal derecho una escarapela celeste y blanca.

Tengo que reconocer que sentí un poco de vergüenza al darme cuenta que yo no poseía en el ojal de mi saco dicha distinción, y más vergüenza me dio al ver que aquella mujer a la que estaba esperando (quien ahora dejaba de ser “La Seño” para convertirse en “Mi Señorita”) también la llevaba prendida de su polera azul…

La saludé con un beso e intentando una broma le dije: “Y… Quien trajo el cabildo más colorido para hoy…” Ella sonrió y me dijo que para eso faltaban algunos días. Que el tema de hoy fue “El Día de la Escarapela”.

No pude evitar una estúpida sonrisa, y un comentario sonso sobre todos aquellos deudores que se comprometían a saldar sus compromisos, fijando como fecha de pago para aquella efeméride.

Ella sólo atino a decirme con liviandad: “Tal vez lo hacen, porque este día ya no significa nada para nadie”. Luego me besó, y el interés de la conversación fue visitando otros tópicos más vulgares.

Sin embargo, sus palabras sobre el sentido peyorativo (o sin sentido) de la expresión “El Día de la Escarapela” como un equivalente a “Nunca-Jamás”, hizo que mientras caminábamos para su casa, yo prestara más atención a las solapas de los transeúntes que se cruzaban en mi camino.

El lector que haya tenido la paciencia de llegar hasta esta parte del relato, quizá adivine ya lo que sigue: Un enorme porcentaje de los hombres y mujeres que se cruzaban por mi camino –al igual que yo- carecían de escarapelas en sus ojales.

Por un momento, recordé que durante toda la primaria, nada menos que siete años seguidos, mi madre no permitió jamás que me olvidara de ponerme el distintivo en la solapa izquierda del guardapolvo para cada efemérides, actos del 9 de Julio, 25 de Mayo, y no se cuantas otras cosas más.

Y ojo… No era yo sólo… Todos mis compañeros hacían exactamente lo mismo…

Después, supongo, con la rebeldía que parece manifestarse en la adolescencia, esas cosas se dejan de lado por temor a ser tildado por los pares como un “idiota”. Lo extraño es que esos mismos pares, jamás hubiesen tildado de idiota a algún compañero que luciera una campera de jean con una bandera llena de “barras y estrellas” en su brazo derecho…

Ojo… Me atajo por las dudas… Nada tiene que ver este trasnochado escrito con “Consejos para el Buen Patriota” o algo por el estilo…

La pregunta que me hago es más sencilla, y quizá más complicada… ¿Cuándo y como opera esta mágica transformación? ¿Hay “algo más” detrás de esto? ¿En que momento de la vida nos dejamos ganar por la indiferencia? ¿De quien es la culpa?

No sólo de pan vive el hombre… También se alimenta de mitos, de rituales, y por supuesto de símbolos. Nos identificamos con el color de un club de fútbol, con cierto tipo de música, y hasta con determinadas marcas de autos. Inclusive he tenido conocidos que eran capaces de llevar un horrendo “Smile” , berreta, grande y amarillo en la solapa de sus raídas camperas, y lo hacían por insoportables meses.

Amigos que –igual que yo- éste último “Día de la Escarapela”, lucían una solapa lisa, limpita de ayeres, probablemente de futuro incierto...






Fecha de publicacion: 07 del 05 del 2005

Titulo: De Cometas, Profecías, y otras yerbas...

Texto: Lo que más me llamó la atención esta semana, fue sin dudas el tema de la “Lluvia de Meteoritos”. Parece ser que en la madrugada del pasado Jueves y según algunos, también la madrugada del viernes, si uno espiaba entre los edificios, tendría que haber visto especie de “Estrellas Fugaces”.

Ya irá imaginando el avispado lector que, por el dudoso y decepcionado tono en que comienzo a escribir éstas líneas, “no pude ver un pomo”. Así que la madrugada del Jueves la pasé en la terraza de mi casa, como un imbécil, mirando hacia arriba con cara de “feliz cumpleaños sin torta”.

Recuerdo que lo mismo me sucedió allá por el año 86’, en donde –según aseguraban los científicos y algún que otro vecino de la zona- el cometa Halley iba a brillar por el cielo de La Paternal, así como brillaba La Bestia Pop de los redondos… La verdad, yo no sé… Pero por mi casa, el cometa se negó caprichosamente a pasar…

De todas formas, lo interesante de este hecho (el de la lluvia de cometas, digo) es que fue profetizado por un tal Benjamín Parravicini, (no confundir con el humorista del mismo apellido), el cual en una de sus predicciones dijo: Cae sobre la tierra el día 5 del 5 de cincos, el golpe de fuego estelar...” . Ese 5 del 5 de cincos, ¿será el 5 del 5 del 2005?. Mmmmm… Lamento volver a decir que yo “no vi un pomo”…

Sea como fuere, el caso es que cuando los medios anuncian este tipo de cosas, es inevitable pensar –aunque más no sea por un instante- en el tan temido Armagedon, en Bruce Willis, en la encantadora Liv Tyler (creo que se escribe así), y en el galan que se salva al final de la película, a costa de la propia vida del personaje que interpreta Willis.

Así las cosas, y recordando que hace poco tenemos nuevo Papa, vienen también a mi mente otras tantas profecías que anuncian otros finales, más o menos trágicos. Las profecías de San Malaquías, los dichos de Nostradamus, Los escritos de San Alberto, y hasta algún que otro libro de Horangel, tienen olor a fuego y destrucción. Con o sin guerra nuclear, según el gusto del lector. Pero para no aburrir con más datos y consideraciones, y con el fin de no rumbear para el lado de los tomates, voy ahora al “meollo de la cuestión…” Mi pregunta es la siguiente: ¿Para que carajo sirven las profecías?

Según los entendidos, el hombre es un bicho que goza del “Libre Albedrío”. Esto supone –en sentido restringido- hacer lo que a uno le venga en gana. Partiendo de esta premisa, es de sentido común que cualquier profecía está entonces subordinada a las acciones que de buena o mala gana decidan tomar aquellos a los cuales se les profetizó tal o cual cosa, es decir: Si las acciones que tomara yo en mi futuro coinciden con la profecía, esta puede darse por buena. Si de puro caprichoso, decido hacer exáctamente lo contrario a lo que me han profetizado, se me dirá que la profecia era buena y yo al conocerla, la burlé concientemente.

Adivino ya la objeción de algún lector entusiasta… ¿Y si se me ocultara profecía? Yo le contestaría ¡Entonces para que profetizar! Por otro lado, reconozcamos que todas las profecías que yo he leído están redactadas de forma tan críptica que uno puede reconocerlas, en el mejor de los casos, si ya ha sucedido el hecho… Justamente, he aquí la trampa…

La única forma de dar por buena una profecía es cuando ya sucedió. Si se le pifia, siempre habrá alguna excusa medianamente razonable que invalide la acusación. Y así no hay forma de decirle a Nostradamus “Dusculpe señor… usted meó a 250km del tarro…”

De cualquier manera, por menos confiables y por más inútiles que sean las profecías y los horóscopos, yo soy de aquellos hombres que necesitan creer… Creer que existe el Alma y el Ornitorrinco. Creer que las líneas de mis manos dibujan un destino noble. Creer que los perros blancos son señales de buena fortuna. Que si torcés los ojos frente al viento te quedás vizco. Que pasar por debajo de escaleras y triángulos es desafiar fuerzas ocultas, y principalmente… Creer con toda la ingenuidad que aún me queda en el cuerpo y en el alma, que la “Mujer Amada” vendrá pronto a salvarme la vida…

Quizá por eso, como muchos de los que leen éstas líneas, rebusco en las revistas dominicales algún tramposo futuro que alivie las certidumbres presentes…

Y al final… ¿Qué pasa con los cometas que se estrellarán contra la tierra…?

Bah… No se hagan drama….

Antes de ayer, me dijo una Gitana que “Hay mundo para rato…”

Hasta la próxima.






Fecha de publicacion: 07 del 05 del 2005

Titulo: Digamos...., primera editorial "prima"

Texto: Pienso que ha quedado satisfecha la necesidad de agradecer en las anteriores y acertadas palabras de Juan Pablo, de todos modos, supongo que no caigo en la redundancia si me sumo a ellas con algunas que otras oraciones mías y sobre todo con mi corazón.
Han quedado atrás aquellos tiempos donde el ritmo de la música que acompañaba el baile de algunas personas que nos elegían para divertirse un fin de semana, se veía condicionado al potencial de la pila de algún walkman prestado. O aquellos en el que la semana se llenaba de bandas y espectáculos que obligaban a gastar en Dios, todos los rezos posibles para que alguien los viniera a ver (a veces Dios nos escuchaba). Pero sea en el momento que sea, desde que empezamos hasta ahora..., este lugar se ha impregnado del amor y la buena onda de muchas personas. Así que si una copa literaria podría alzar ahora, que sea por todos aquellos personajes que han enriquecido tanto las vidas y las anécdotas de todos los que hicimos, hacemos y haremos RDA!!.
Y con el tiempo futuro planteado, dejo abierta a la imaginación, al menos a la mía, con quienes y cómo continúa el viaje de
República ¡¡De Acá!!.
Una vez más.. Gracias a Todos...






Fecha de publicacion: 30 del 04 del 2005

Titulo: El Primer Editorial, vea...

Texto: Por lo general un “Primer Editorial” (o para escribirlo de forma postmoderna: “Primer Post”) siempre huele a agradecimiento, y como ya imaginará el lector, esta no será la excepción.

Así las cosas, quiero agradecer a Gabriel (Ata) y a Ignacio, diseñadores de la página, quienes me han tenido muchísima paciencia en lo que se refiere a la entrega del material y las fotos que acompañan a la misma. A mis hermanos Axel y Mauro, por el esfuerzo y creatividad que ponen todas las semanas. A las chicas que no sólo trabajan en el Canto-Bar, sino que también de vez en cuando me miman. A todos los muchachos que también trabajan en el Canto-Bar y por suerte no me miman, pero se rompen el lomo organizando, levantando mesas, cargando máquinas, cajones, y otros etcéteras.

A todos aquellos que cada fin de semana se ríen y festejan junto a nosotros sus cumpleaños, despedidas, divorcios, embarazos (…y no…), noviazgos recientes, o cualquier otra cosa, sin los cuales –como es fácil intuir- ésta página no tendría objeto ni podría estar “on line”.

Por último, quiero también agradecer a mis padres (Aldo y Susana). Quienes siempre confiaron (e increíblemente siguen haciéndolo), en todo esto que se llama “República ¡¡De Acá!! Comedy Canto-Bar”.

A todos entonces... Los que de una u otra forma aportaron su “granito de arena”, “kilito de fuerza”, “cachito de esperanza”, y “cuotita de cariño”….

¡¡Gracias…!!